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Túnez y Egipto: Una revolución democrática recorre los países árabes

09/02/2011

 

Por Israel Dutra y Pedro Fuentes

Edición Joana Salém  Vasconcelos

Introducción

       

       “Entramos en una nueva era en el mundo árabe. Éste es un nuevo y revolucionario Oriente Medio, no más aquella región con países con regímenes moderados y sumisos a Estados Unidos. Se habla en un pan-arabismo. Esas revoluciones no son religiosas” – afirmó Ahmad Moussalli, profesor de ciencia política y estudios islámicos de la Universidad Americana de Beirut (entrevistado por la Carta Capital).

       En el mundo árabe, están en curso poderosas revoluciones. En Túnez, las masas salieron a las calles y derribaron el régimen de Ben Allí, que estaba más de 30 años del poder. Egipto se inspiró en el ejemplo, y perdió el miedo de Hosni Mubarak, hace 34 años en el poder. Es una grande ola revolucionaria, que puede levantarse contra otros regímenes autocráticos de la región.

       Este texto fue escrito en pocos días para una Escuela de Cuadros del MES realizada en São Paulo. Fue actualizado a la luz de los nuevos hechos y de bastante debate y editado en forma más sintética para toda nuestra militancia del PSOL que debe  inserirse en esa revolución cual si fuera suya. Acompañar, intervenir y prestar solidaridad a la revolución árabe es una tarea crucial, pues es el proceso más importante de la lucha de clases mundial.

       En una revolución, las masas aprenden en algunas horas lo que no pudieron aprender en toda su vida.  Toda revolución es nueva, tiene su continuidad y sus diferencias con las anteriores. Es a partir de ellas que los revolucionarios dan saltos de calidad en su formulación política y teórica.

       Miramos la revolución de bien lejos y pretendemos aproximarnos a su realidad el máximo posible. Nuestras opiniones están organizadas de esta forma:

1) ¿Cuál es el carácter de esta revolución? ¿Cuáles son sus protagonistas?

2) ¿Cuál es el marco mundial de la revolución árabe.

3) ¿Cuáles las raíces históricas de la presente revolución?

4) ¿Cuáles las semejanzas de esta revolución con otras revoluciones?

5) ¿Cuáles las tareas de los internacionalistas frente a ella?

 

1. El carácter de la revolución árabe: ¿para dónde va?

 

a) Revolución Regional.

 

Plaza Tahrir

       La Revolución iniciada en la Túnez en diciembre de 2010 adquirió proporciones regionales y alcanzó con toda fuerza Egipto, país más importante del mundo árabe. Si ella triunfa, si Hosni Mubarak cae, así sea en paracaídas, todo el geopolítica de la región se altera. Jordania, Yemen, Libia y Argelia ya fueron alcanzados por la ola revolucionaria.

       En Egipto viven 80 millones de personas. Es un país estratégico, el pilar de la política imperialista de EEUU en el Oriente Medio junto con Arabia Saudita. Aparentemente, los egipcios no saldrán de las calles hasta que se cumpla la exigencia: “Afuera Mubarak”. En la Túnez el nuevo gobierno provisorio encabezado por Mohamed Ghannouchi la revolución está derribando los ministros y los vestigios del viejo régimen autocrático.

b) Son revoluciones democráticas insurrecionales espontáneas.

 

        “Revolución” se volvió término común en los diarios que usualmente lo evitan. Nosotros la vemos como una revolución democrática contra los regímenes autocráticos, cuya tarea concreta, inmediata es derribar el régimen. Hay algo de común con las revoluciones que derribaron las dictaduras latinoamericanas en los años 1980. (Argentina, Bolivia y Perú) La diferencia substancial es el contexto del nuevo período histórico abierto con la  crisis económica mundial del 2007-2008.

       Aunque no sean dictaduras clásicas, las autocracias del norte de África se mantuvieron en el poder por medio de la violencia de Estado.  Son regímenes totalitarios que organizan elecciones totalmente manipuladas. Estas autocracias surgieron del proceso reaccionario después de la era de independencias nacionales de la región. Egipto es, desde 1981, lo principal aliado de EEUU para sostener el Estado de Israel. Los EEUU equiparon y financiaron directamente el ejército de Mubarak. Además, toda la región es económicamente subordinada al imperialismo europeo.

       El mundo árabe se presenta como el eslabón más débil de la crisis económica mundial. En estos dos últimos años los precios dispararon, la crisis aumentó el empobrecimiento de las masas, alcanzando a la juventud. En la Túnez, por ejemplo, 60% de la población tienen menos de 30 años y 50% está desempleada. Así, las demandas de trabajo y salarios se combinan con la lucha contra la autocracia.

       El pueblo salió a las calles para resolver estos problemas y en el enfrentamiento con el régimen comprendió que solo es posible hacerlo tirando la autocracia. Las principales banderas “Abajo Mubarak” y “Asamblea Constituyente” expresan que la revolución es esencialmente democrática.

c) ¿Quién esté haciendo la revolución?

 

       Hay un movimiento popular que une todos los extratos de la clase media, los jóvenes empobrecidos, los trabajadores, la intelectualidad. De 2008 vienen ocurriendo importantes huelgas obreras en Egipto. Allá los sindicatos son perseguidos y no hay una central sindical. Ya en Túnez está la Unión General de los Trabajadores Tunesinos (UGTT), que luego de la revolución se negó a pactar con el gobierno provisorio.

       Los sujetos de la revolución son señalados por el diario “El País” de España: “¿Quién hace la revolución? Son personas de todo los estamentos sociales, desde las clases más altas a las más bajas. Mujeres, niños, adolescentes, estudiantes de medicina o activistas de derechos humanos, camareros o farmacéuticos, también hay una gran mayoría de desempleados. Salieron a las calles para pedir que devuelvan su país. No tienen un perfil determinado y el gobierno no es capaz de encarcelarlos. Salieron a las calles en todos los puntos del país y no piensan en volver a sus casas hasta que alcancen lo que desean; libertad, seguridad, bienestar, pan y democracia”.

       El sujeto social de la revolución es heterogéneo, abarca sectores de trabajadores y pequeño-burgueses. La burguesía como clase no está en las calles. En Egipto, la Hermandad Musulmana, grupo de oposición, no fue organizador directo de las movilizaciones, pero ahora intenta encabezar las negociaciones. En la Túnez el carácter laico del movimiento está más acotado.

       Decenas de miles de egipcios resisten en la Plaza Tahrir hasta que Mubarak no caiga. Las masas perdieron el miedo y derrotaron el aparato represivo del viejo régimen, conquistando sectores del ejército para a causa popular. En la Túnez, el ejército apoyó la destitución de Ben Alí y la sustitución del gobierno. En los dos países, la población movilizada defiende la seguridad de las calles y barrios con sus propios métodos.

d) Crisis revolucionaria: dualidad de poder y maniobras del viejo régimen

 

       La fuerza de la movilización popular espontánea abrió en ambos los países una crisis revolucionaria y una situación de dualidad de poder. En Túnez hay una pulseada entre el nuevo gobierno y el pueblo movilizado para que no quede nada del antiguo régimen. La revolución continúa con la bandera de la Asamblea Constituyente y las reivindicaciones económicas. En Egipto, la resistencia de Mubarak es cada vez más desesperada. Mubarak organizó una acción contrarrevolucionaria utilizando sus seguidores, funcionarios públicos y la policía, incluso con camellos y caballos montados por sujetos que fueron comprados por cerca de 30 dólares. No pudo desalojar la plaza de La Libertad. Decenas de miles se mantienen hasta la derribada del régimen.

       Primero, Mubarak anunció que no concurrirá en las próximas elecciones de septiembre. El pueblo no se satisfizo. Ahora quiere negociar una transición que el pueblo tampoco acepta. Así, pretende una caída en paracaídas, sin gran impacto.

       El imperialismo reveló sus dos caras. EEUU financiaron el régimen Mubarak desde 1981. Ahora, Obama percibió qué no hay posibilidad de mantenimiento en el poder y busca una salida por la tangente, una negociación capaz de pacificar el movimiento de masas y restaurar el orden cuanto antes. Ya el imperialismo europeo se mantiene soterradamente del lado de Mubarak. De cualquier modo, tanto uno cuanto otro están ante la necesidad de elaborar una nueva estrategia de dominación del Oriente Próximo.

e) ¿Hasta dónde va el tren?

      

       Nada será como antes en el Magreb y Medio Oriente: el proceso de democratización de la sociedad árabe ya es un hecho histórico. En la imposibilidad de imponer una contrarrevolución explícita, el imperialismo busca maniobrar el proceso revolucionario a través de la institución de un régimen con elecciones con más libertades civiles y políticas que no haga una ruptura con el imperialismo.

       La cuestión es: ¿en cuál estación llega el tren de la revolución? La burguesía árabe y el imperialismo quieren detener el proceso en la estación más próxima posible al viejo régimen. Ya la revolución quiere llegar a la estación más próxima de un destino avanzado. Quiere llegar a una estación como mínimo igual a la que llegaron en Venezuela; a la estación de una Democracia Radical, antiimperialista y pan-arábica. Para eso, la Asamblea Constituyente que reorganice el país es el primer destino.

       Para cumplir esa tarea, no basta la voluntad de las masas. Es también necesario apostar en la formación de una dirección política democrática revolucionaria. El tren puede andar varias estaciones por acción espontánea, pero el destino final es imposible sin una dirección.

       En la Túnez, la Frente “14 de Enero” propone un programa para la Asamblea Constituyente y agrupa fuerzas democráticas de izquierda.   

       En Egipto, las negociaciones con Mubarak están siendo encabezadas por la Hermandad Musulmana, un partido islámico que no tiene la bandera de una republica islámica. Su líder Al Bayumi dijo para la revista alemana Dé Spiegel: “Nos mantuvimos en un segundo plano durante las manifestaciones, por no querer que sean presentadas como una revolución de la Hermandad Musulmana, islámica. Es un levantamiento del pueblo egipcio. Respetamos los fieles de otras creencias”. La Hermandad Musulmana es un movimiento más burgués, cauteloso en la hora de movilizar. Las calles están ganadas principalmente por nuevas fuerzas juveniles y los grupos auto convocados que se van formando.

       Siendo revoluciones democráticas, aquéllos que levantan ya como tarea la bandera del socialismo están absolutamente descontextualizados. No hay por hoy la posibilidad de crear una alternativa de masas bajo esta consigna. Hay sí posibilidad de destrucción de viejos regímenes y conquista de independencia frente al imperialismo. Si eso ocurre, el proceso de avance programático de las movilizaciones puede entrar en una dinámica socializante o no. El momento aún no apunta para nuestro objetivo estratégico.

2. Las repercusiones mundiales de la revolución árabe

      

       Vivimos un nuevo período histórico abierto con la crisis económica de 2008. Europa es ahora el epicentro de la crisis. EEUU atraviesan la peor etapa de su decadencia. Sus gastos de guerra en Irak y Afganistán no condicen con el fuerte empobrecimiento de la clase media y degradación social del proletariado. Al mismo tiempo, Obama está de manos atadas por la mayoría republicana en el Congreso y Wall street sigue su actividad especulativa en el mismo ritmo que engendró la crisis.

       La crisis económica, fuerza determinante de la coyuntura mundial, mostró el mundo árabe como eslabón más débil de la cadena del capitalismo, y eso oxigena la revolución en curso.

La irrupción del movimiento de masas en el mundo árabe constituye una nueva virada en la situación mundial, es una expresión directa de la crisis económica y la situación de multipolaridad y inestabilidad. El aumento del precio del pan en la región llegó a ser del 200%, y el desempleo agravado por la crisis es un trampolín de las movilizaciones. Los cambios van reconfigurar las relaciones entre Estados en el Oriente Medio, y las consecuencias pueden ser muy negativas para Estados Unidos y Israel. La Unión Europea y China también serán tocadas por la revolución árabe.

Con la decadencia del imperio americano el mundo camina para una dinámica multipolar. La localización de Egipto es estratégica. El país es un pasillo entre las grandes potencias petroleras como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Kuwait. Es el mayor influyente del Magreb. El control político y económico de la región pasa por la estabilidad egipcia. La entrada en escena del pueblo insurrecto embarulla y reorganiza las piezas debilitando los planes del Imperialismo.

a) Una derrota amarga para el Imperialismo Francés y estadunidense

      

       Existe la posibilidad de que la intervención “diplomática” de EEUU en la caída de Mubarak tenga efectos equivalentes a la captación gradual del proceso de redemocratização de Brasil en la década de 1980?. Esto es lo que intenta, pero la caída de Mubarak en el contexto de la situación mundial que hablamos hace que esta sea una tarea más difícil para el imperialismo.

       Hoy hay dos elementos más de fuerte desestabilización del imperialismo. Primero, la económica. El imperialismo francés actúa con grandes empresas en la Túnez, como Lafargue, gigante del cemento. Lafargue salió de la Túnez amenazada por la crisis política y dando muestras de crisis económica.

       Segundo, la enorme cantidad de inmigrantes árabes en Europa puede ser un elemento explosivo. Si los inmigrantes se identifican con la causa de sus compatriotas, pueden organizar protestas de solidaridad y retomar movimientos de masas en Europa, desestabilizando sus regímenes democráticos dentro de la propia casa.

b) Israel, en el ojo del huracán

  La revolución árabe altera la correlación de fuerzas de la lucha territorial y política de los pueblos árabes con Israel. La tendencia es el aislamiento de Israel.

Israel perdió aliados importantes en el último período, como Turquía, después el bombardeo gratuito a la “Flota de la Libertad”. En el Líbano, el gobierno de conciliación nacional fue desestabilizado por una intervención reciente del Hezbollah, principal organización anti-Israel. La caída de Mubarak sería un tercer golpe duro para la política Sionista. La frontera de Monte Sinai en Egipto es un territorio bajo custodia militar de Israel, un frente “neutralizado” que puede dar trabajo bajo un nuevo régimen egipcio.

       Ya Irán es un país más contradictorio que Egipto y Arabia Saudita. La dictadura de los ayatholas relativamente independiente del imperialismo, posee enormes elementos regresivos. En el período de las elecciones de 2009, la insurrección popular de la oposición demostró insatisfacción de las masas con el régimen de Ahmadinejad. Si la ola revolucionaria del Magreb alcanza Irán no será un triunfo del imperialismo, y sí puede ser el contrario. Pues el sentido inmediato de la revolución árabe es democrático y antiimperialista, independiente de hasta donde llega.

c) Palestina

 

       A Al-Jazira reveló documentos secretos sobre las negociaciones entre Israel y ANP (Autoridad Nacional Palestina). Conforme Antonio Luiz Costa: “Al-Jazira y el diario británico The Guardian publicaron documentos confidenciales sobre las negociaciones entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que estremecieron el prestigio de la OLP y del gobierno de Mahmoud Abbas y, a primera vista, favorecieron el Hamas”.   Tales documentos revelan una traición de la dirección de la ANP. A ANP negoció 7 millones de refugiados palestinos a cambio de un territorio equivalente a 10% del Mandato Británico en Palestina. Por eso, la dirección de la ANP está desmoralizada, y las actuales revoluciones pueden incentivar una renovación y radicalización de la resistencia Palestina.

d) Una movilización sin fronteras

 

       Los efectos inmediatos de la revolución árabe no se limitan a Egipto y a la Túnez. En el Líbano, hubo la reorganización del gobierno en favor del Hezbolah; en Jordania, el rey Abdullah II alteró el gobierno temiendo manifestaciones en la capital; en la Argelia, Bouteflika ve su popularidad caer y desempleo crecer; en el Iêmen, el gobierno de Saleh enfrenta protestas; en el Marruecos actúan movimientos laicos y ciudadanos contra el gobierno. La resistencia del pueblo sarahui contra el dominio marroquí también está en ascenso.

       Las redes sociales y el internet han cumplido papel de catalizar los movimientos democráticos. El gobierno chino sabe de eso, y prohibió las buscas con la palabra “Egipto” en el Google.

3. Las raíces de la presente revolución árabe

      

       El Estado de Israel surgió en 1948.  A Jordania fue forzosamente repartida, quedando al pueblo palestino refugiado en Gaza y en la Cisjordânia, y en diversos países árabes. A partir de allí una corriente nacionalista árabe se organizó en la región como resistencia al imperialismo y al sionismo. La independencia de Egipto y la revolución Argelina son los momentos más revolucionarios del pan-arabismo.

a) Nasser y el nacionalismo Pan-Árabe en los años 1950

  

       La lucha nacionalista en Egipto derribó el Rey Faruk en 1952, y el general Nasser llegó al poder, llevando a cabo un programa que liquidó la Monarquía, concluyó la independencia con relación a Inglaterra, aceleró la industrialización y realizó a reforma agraria. Nasser encabezó la resistencia anti-colonialista regional e impulsó las revoluciones democráticas.

       En 1956, Nasser nacionalizó el Canal de Suez, hasta entonces explorado por Inglaterra. En 1958, Egipto, Siria, Sudán, Líbano y Irak fundan la “República Árabe Unida”, expresión del pan-arabismo, bajo el comando de Nasser. Entonces EEUU invadieron el Líbano para contener la expansión pan-arábica, y derrotaron a Nasser. Ésa derrota se completa en 1967, cuando Israel ataca los territorios egipcios y cuadruplica sus territorios.

b) La grande revolución en la Argelia de 1962

 

       La crisis instaurada en Francia en la II guerra abre brechas para el desarrollo de una política independencia completa de la Argelia. Como síntesis de diferentes sectores laicos, socialistas, musulmanes y radicales islámicos surge el Frente de Liberación Nacional (FLN). A FLN aprovecha la crisis de la postguerra para desarrollar su lucha. Toma los principales barrios musulmanes de las grandes ciudades del país. En Francia, 75% de los franceses rechazan la política colonialista. En 1962, es proclamada la independencia completa de la República Nacional de la Argelia, teniendo como primer presidente Ben Bella. Su programa apunta para nacionalizaciones de los recursos estratégicos, el apoyo a los “movimientos de países no alineados”, la defensa de los consejos populares. Sin embargo, en 1965 un golpe dentro de la propia FLN derriba Ben Bella, e inicia una escalada regresiva, burguesa y pro-imperialista que dura hasta hoy.

c) La revolución iraní de 1979

 

       En el año de 1973 estalla la llamada “crisis de los petrodólares”, cuadruplicando el precio del petróleo, aumentando la receta de los países exportadores. Casi 500 empresas estadunidenses actuaban en territorio iraní. En ese período, Irán era el único país de la región que reconocía Israel. 

       Em1978, el movimiento de masas realizó protestas de cuño antiimperialista por la deposición del Chá.  En diciembre cerca de 10 millones de iraníes reunidos en el centro de Teheran decretan en la práctica, por la vía de las calles, el fin del régimen. Pero los avances conquistados por la revolución son capturados por la visión fundamentalistas de los Ayatolas. Así, Irán vio las esperanzas de profundización de la revolución democrática disiparse a lo largo de los primeros años de la revolución. el imperialismo utiliza a Irak para provocar una guerra fraticida e intentar derrotar la revolución  iraní

d) Retroceso del nacionalismo, crecimiento del fundamentalismo

 

       El fracaso de la ola nacionalista pan-arabista y la política de capitulación de la OLP llevó al crecimiento de corrientes fundamentalistas y religiosas, cuyas contradicciones se expresan sobretodo en la revolución iraní. Lo qué se verificó en las décadas siguientes fue la expansión del proyecto político de la religión musulmana, atrayendo sectores de la clase media, sectores pauperizados del movimiento de masas, en especial la juventud sin empleo. Las corrientes islámicas “radicales”, con su fraseologia revolucionaria, sus métodos individualistas y terroristas ocuparon el espacio delante de la salida de escena de los sectores nacionalistas revolucionarios laicos.

4. Elementos teóricos políticos para el análisis de la situación actual: revolución democrática y revolución permanente

 

a) ¿Qué es una revolución?

 

       La periodista Alma Allende del diario Rebelión escribió una buena definición: “¿Qué es una revolución? Una situación en la que se está más seguro, más tranquilo, más vivo, más protegido, mejor acompañado en las calles de lo que en casa”. Por sobre todo, lo que distingue una revolución es la fuerza de las masas en las calles. Lo que pasa en Egipto y en la Túnez son revoluciones, ya que es la fuerza social de la movilización que está destruyendo el viejo régimen.

b) Las revoluciones democráticas de las últimas décadas.

 

       En los últimos 40 años, revoluciones democráticas derribaron dictaduras totalitarias. Recordemos 5 ejemplos: en Nicaragua los sandinistas derribaron el régimen dictatorial de Somoza; Irán puso fin al régimen pro-imperialista de Sha Pavelic; la derribada de los gobiernos militares en América Latina; la caída del apartheid en África del Sur; las revoluciones de terciopelo en el este europeo que terminaron con el regimen totalitario del partido único de la burocracia estalinista. Todas ellas son insuficientes del punto de vista socialista, pero son grandes conquistas populares de reivindicaciones democráticas. Es en ese proceso mundial de revoluciones democráticas que se insiere la revolución árabe.

       El primer paso de esas revoluciones democráticas fue realizado por un sujeto social heterogéneo: diferentes clases y sectores de la sociedad. A consigna que unificó estas revoluciones es “negativa”: abajo el viejo régimen. Es exactamente eso que vemos en Egipto: una unidad nacional masiva contra el viejo régimen.

c) ¿Qué dinámica seguirá la revolución árabe?

 

       ¿Será posible qué la revolución árabe supere la fase de revolución democrática y avance en tareas antiimperialistas cómo en cierta medida ocurrió en algunos países de América Latina? ¿Habrá una dinámica de revolución permanente y se llegará a un pan-nacionalismo radical? ¿Habrá condiciones de permanencia de la revolución para avanzar al socialismo?       Según Trotsky la revolución permanente incluye 3 dinámicas: la dinámica de clase; la dinámica de las tareas; y la dinámica internacional. Es solo la combinación de los 3 elementos que va a explicar hasta cual estación va el tren de la revolución.

       El sujeto social de estas revoluciones es heterogéneo, aunque la clase obrera ya está apareciendo por ahora más en Túnez pero su presencia se va a ser visible mismo en Egipto.  En cuanto a la dirección política, es visible la disputa entre los sectores del islamismo y los democráticos revolucionarios. No hay una dirección socialista con influencia de masas en ninguno de estos países.

       El contexto de crisis económica y dictadura pro-imperialista combinan tareas económicas y políticas en la misma revolución. La presencia de mega empresarios corruptos que hicieron sus fortunas bajo el régimen, como la familia de la mujer del ex presidente Ben Alí en Túnez, plantea objetivamente un cierto carácter anticapitalista presentes en estas revoluciones.

       La dinámica internacional es el aspecto más importante de la teoría de la revolución permanente y es lo más presente en Egipto. La movilización regional puede hacer con que el tren avance más allá de la derribada del viejo régimen en un solo país. La extensión ya se ha abierto

       Una hipótesis que no está desechada es que ocurra un proceso superior a lo que ocurrió en América Latina, con los procesos nacionalistas revolucionarios. ¿por qué? Pues junto a todos los elementos explosivos sumase otro: si en América Latina los países más importantes (México y Brasil) están en la retaguardia del proceso, en el mundo árabe la vanguardia del proceso es el país estratégico, eje de toda región (Egipto). La contrarrevolución es cada vez más difícil. Lo mínimo que está asegurado es la extensión de la revolución democrática a muchos países de la región. Y eso ya está ocurriendo.

5. Tareas de los internacionalistas

 

       Los socialistas latinoamericanos, y los gobiernos de ALBA, se deben pronunciar en favor del movimiento de masas egipcio, por la caída de Mubarak, y por la Asamblea Constituyente. Acompañar este proceso significa mirar la principal revolución democrática de las últimas décadas en una región estratégica.

       Debemos exigir que el gobierno brasileño rompa relaciones diplomáticas con Egipto, para presionar la caída de Mubarak.

       La nueva revolución árabe coloca en la agenda política la necesidad de construir una nueva organización internacional capaz de solidarizarse concretamente, de ayudar el proceso árabe, apostando en la dinámica antiimperialista y anti-capitalista del mismo. Sería de una gran ayuda para la vanguardia que está en las calles en Egipto y todo el mundo árabe la existencia de una organización o minimamente una coordinación internacional que pueda colaborar con su lucha y hacer el nexo entre ella, Europa y el mundo.

       Mientras la tarea de una nueva organización internacional no se concreta,  debemos sumar los esfuerzos de las corrientes, organizaciones y partidos anticapitalistas y socialistas para apoyar la revolución árabe. Esta tarea es impostergable.

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